lunes, 23 de septiembre de 2019

Monseñor Canecin, como un peregrino más, acompañó a los jóvenes en la peregrinación a Itati.



El obispo de Goya, Adolfo Canecín, participó en la primera Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí, en septiembre de 1979, cuando tenía 21 años de edad y aún no sabía que iba ser llamado por Dios al sacerdocio. Precisamente, en la peregrinación a Itatí, descubrió su vocación sacerdotal. Anticipó que caminaría hasta donde le daría “la edad y la salud” dijo y a las 23, junto al Obispo de Formosa, monseñor José Vicente Conejero, concelebro ya la misa en el interior de la Basílica para los primeros peregrinos que llegaban a la Casa de la Madre.

El sábado bendijo a los jóvenes de su diócesis, quienes primeramente se juntaron a las 11, en Riachuelo, para almorzar y acomodar sus “zapatillas” para caminar, y allí destaco el sentido del lema “María, bajo tu mirada discernimos nuestra vida” y expresó: “Una de las grandes cosas que tenemos en esta época es la confusión y el sinsentido de la vida y creo que con la intercesión de María estamos convocados a discernir quiénes somos, qué es el ser humano, de dónde viene, para qué viene, para qué está”.

Los jóvenes, se sentían acompañados por su Padre Obispo y, destacaban en las redes sociales, se sacaban selfies y fotos grupales o compartían videos. Monseñor Adolfo Canecin, vestía una remera roja con un logo juvenil que decía “Padre Adolfo”, demostrando así su cercanía con los jóvenes peregrinos.

“Creo que es urgente que el ser humano vuelva a redescubrir o descubrirlo por primera vez, el sentido de la vida y que incluya a toda la casa grande, la casa común (ecosistema). Es impensable hoy en el ser humano sin pensar en la casa común, en la creación. Es importantísimo arrimarnos a esta verdad antropológica, cerca del hombre”, manifestó el Obispo de Goya.

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