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Copa Libertadores: Racing y River no se sacaron ventajas.


Racing y River quedaron a mano luego del primer chico por los octavos de final de la Copa Libertadores. Fue 0-0 en Avellaneda y todo se definirá en el Monumental. 
Recién ahí se sabrá a quién le queda mejor esta parda sin goles: al que será local, que, si gana, estará entre los ocho mejores de América, o a la Academia, al que le servirá no solo el triunfo en Núñez sino también cualquier empate con goles para llegar a cuartos.



El primer tiempo fue muy equilibrado, con exceso de vértigo y pocas jugadas de riesgo. Los Millonarios estuvieron cerca de arranque nomás, cuando el reloj marcaba un minuto: tomó mal parada a la defensa local, algo que ocurrió algunas veces en esos primeros 45 iniciales, y Arias debió esforzarse al máximo para desviar un remate de Pity Martínez, siempre el más claro de los visitantes. Racing contestó con el desparpajo de Centurión, las ganas de Licha López, quien no siempre hizo lo que pedía la jugada, y estuvo cerca con un remate de Bou que fue despejado por Armani, que voló para desviar al córner.
Sobre el cierre se dio una acción que condicionó el juego. Ponzio pecó de inocente y, como si fuera un debutante y no un tipo curtido en mil batallas, cometió una falta burda de amarilla cuando ya cargaba con una. Así se fue a las duchas a los 45 y obligó al Muñeco a tocar el equipo en el entretiempo y metió a Zuculini por Scocco y sacrificó mucho peso en ataque.
Así el trámite del juego varió: River pasó a una postura más defensiva, se replegó a la espera de un contragolpe y Racing tuvo doble obligación, por local y por la desventaja numérica de su rival. Sin embargo, pese a tener el dominio territorial le costó llegar con peligro. Apenas un remate combado de Centurión, que pasó cerca, en los primeros quince.
Coudet, que ya había sacado al amonestado Zarachi por Solari para arrancar el complemento, mandó a la cancha a Pol Fernández, quien se había sumado al plantel apenas cuatro días antes. En tanto, Gallardo mandó a la cancha los mundialistas Pérez y Quintero, para tener más la pelota y tratar de lastimar con alguna pase en cortada, marca registrada del colombiano. El tema era que faltaban opciones de pase porque la única referencia en el ataque era Pratto. De juego, poco y nada. La Academia empujaba pero chato de ideas, sin tiros al arco y el que pagó los platos rotos fue Centurión, quien se fue carajeando al dejarle el lugar al debutante Cristaldo.
En una arremetida final casi lo gana Racing y no hubiera estado mal. Armani le sacó un cabezazo a brutal a Cristaldo y 20 segundos más tarde un remate de Pol se fue besando el palo. Definitivamente, no iba a haber goles en Avellaneda.

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